LA MÁSCARA
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Relato · Ficción · Bogotá

Línea abierta


Naturaleza
FICCIÓN
Actualizado
5 de septiembre de 2026

Esto es la transcripción de una llamada al aire, entre las 3:11 y las 3:19 de la madrugada, en un programa nocturno de Bogotá. El locutor está solo en la cabina: a esa hora no queda nadie más en el edificio. La llamada entró por la línea de oyentes.

Relato de terror. Ficción: no está basado en hechos reales ni en ningún caso documentado.

03:11

—Buenas noches, está al aire.

—Buenas noches. ¿Sí me escucha bien?

—Perfecto. ¿Cómo se llama y desde dónde nos llama?

—Prefiero no decir el nombre. Estoy llamando desde un teléfono fijo, de esos de pared.

—Listo, sin problema. Cuéntenos.

—Es que entré a un sitio y creo que no debería estar acá.

03:12

—A ver, con calma. ¿Entró a dónde?

—A un edificio. La puerta de la calle estaba abierta, la de vidrio, la que tiene el sticker despegado en una esquina. Empujé y entré.

—¿Y por qué entró usted a un edificio ajeno a esta hora?

—Porque escuché una voz adentro y no había nadie en la calle.

—Ajá.

—Es una voz de hombre. Sigue sonando ahorita. Es la única que se oye.

03:13

—Bueno. ¿Y usted qué ve?

—Un corredor largo. Piso de baldosa gris, de la vieja, con una que está partida como a la mitad del corredor.

—…

—Hay una máquina de tintos apagada, contra la pared de la izquierda, y encima un aviso escrito a mano que dice que no sirve. Dice no sirve, así, con marcador negro.

—Señor, ¿usted de dónde está sacando eso?

—Lo estoy viendo.

03:16

—Voy a pedirle que cuelgue.

—Al fondo del corredor hay una puerta con un vidrio pequeño arriba, y sobre esa puerta hay una luz roja prendida.

—Cuelgue, por favor.

—La luz roja está prendida. Eso quiere decir que hay alguien adentro, ¿cierto?

—Usted no puede estar describiendo esto.

—Voy a caminar hasta allá.

03:17

(Ocho segundos sin audio.)

—Escúcheme bien. Estoy solo en el edificio y la puerta de abajo la cerré yo con llave a las once. Si usted está adentro, yo llamo a la policía ya.

—Yo también estoy solo. Eso es lo que le estoy tratando de decir hace un rato.

—¿Usted qué?

—Que este corredor está vacío. No hay nadie en el edificio. Yo entré porque escuché la voz y quería saber de dónde salía.

03:18

—Señor, si usted está viendo la luz roja, la voz que oye es la mía. Sale de esa cabina. Estoy hablando con usted por radio.

—No.

—¿Cómo que no?

—Que la voz que oigo no sale de la cabina. Estoy parado al lado de la puerta y desde acá no se oye nada adentro.

—…

—La voz sale del corredor. Lleva sonando desde que entré y viene por detrás de mí.

03:19

—Voy a colgar y voy a salir.

—No abra.

(Fin de la llamada. La luz de la línea de oyentes queda encendida cuarenta segundos más.)


En el registro de la emisora, la llamada de las 3:11 figura completa: duración, número de origen y grabación.

El número de origen es el del teléfono fijo del corredor. El de la máquina de tintos.

Ese aparato lleva desconectado desde que remodelaron, en 2019. Está atornillado a la pared, sin cable.


Otra llamada que no debería haber entrado: «El número equivocado». Y una emisión real que lleva décadas sonando sin que nadie sepa quién la mantiene: UVB-76.

Si ahora prefieres escuchar, elige otra historia del canal.

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