En los 4625 kHz de onda corta hay un zumbido. Lleva décadas ahí. Cada cierto tiempo se interrumpe y una voz en ruso lee palabras y números. Los registros de radioescuchas permiten seguir su actividad y sitúan la señal en una red de comunicaciones militares.
A la señal se la conoce por dos nombres. En la literatura de onda corta figura como UVB-76, por un indicativo que se le escuchó en su día. Entre quienes la escuchan se la llama, sencillamente, el Zumbador.
Emite en 4625 kHz, en banda lateral superior, y durante los periodos sin mensajes mantiene un zumbido como marcador de canal.
No es una emisora de radio en el sentido corriente. No hay locutor, ni programación, ni continuidad. Hay un tono. Durante años. Y en la onda corta, un tono que no se apaga significa una cosa muy concreta: alguien está manteniendo viva una frecuencia.
Qué se escucha
El zumbido es el estado normal. Lo excepcional —y lo que ha convertido esta señal en objeto de vigilancia internacional— es cuando se corta.
Cada cierto tiempo, sin patrón conocido, el tono se interrumpe y entra una voz en ruso que lee una secuencia: una palabra clave, normalmente un nombre propio o un término aparentemente arbitrario, seguida de grupos de cifras. Después vuelve el zumbido.
Hay mensajes de voz archivados desde al menos 1997. Los registros posteriores incluyen secuencias de palabras y cifras, además de sonidos que parecen intercambios de trabajo durante pruebas o mantenimiento.
Esos sonidos no siguen la estructura habitual de los mensajes codificados. Permiten oír actividad humana alrededor de la emisión, aunque no explican el contenido de la red.
Qué está documentado
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Frecuencia | 4625 kHz, banda lateral superior |
| Variantes registradas | 4610, 4622 y 4627 kHz |
| Señal | Marcador de canal con forma de zumbido |
| Registro de voz citado | 24 de diciembre de 1997 |
| Ubicación original | Cerca de Povarovo, a unos 40 km de Moscú |
| Ubicaciones actuales descritas por Priyom | Transmisores cerca de San Petersburgo y Moscú |
| Propósito oficial | Nunca declarado |
El traslado del transmisor es uno de los pocos hechos duros del caso. Durante años la señal se localizó en las inmediaciones de Povarovo; después las triangulaciones de la comunidad de radioescuchas la situaron en otros emplazamientos. Cuando alguien mueve físicamente un transmisor y la señal continúa, lo que está diciendo es que la señal importa más que el sitio.
Y hay un detalle que explica por qué esto se escucha tanto desde el mundo hispanohablante: la onda corta no respeta fronteras. Una emisión en 4625 kHz se propaga por rebote ionosférico y puede recibirse a miles de kilómetros. No hace falta estar en Rusia. Hace falta un receptor y saber dónde mirar.
En qué frecuencia se escucha, y cómo
La frecuencia es 4625 kHz en banda lateral superior (USB). Se han registrado también emisiones en 4610, 4622 y 4627 kHz, pero la principal es la primera.
Para oírla hacen falta dos cosas: un receptor capaz de sintonizar onda corta en USB, y condiciones de propagación favorables. La onda corta viaja por rebote en la ionosfera, así que la recepción depende de la hora y de la estación del año; desde el mundo hispanohablante suele funcionar mejor de noche.
Quien no tenga receptor puede consultar el registro de actividad y muestras de audio de Priyom. La recepción en directo depende de que encuentre un receptor remoto disponible y de las condiciones de propagación.
Ese registro permite comprobar que la emisión existe y comparar mensajes; no revela por sí solo qué significa cada uno.
Qué no se sabe
Prácticamente todo lo importante.
Los monitores de Priyom la describen como una red militar de mando. Lo que no se conoce públicamente es el significado de sus mensajes ni la operación concreta a la que sirve cada uno.
No se sabe qué significan los mensajes de voz. Las secuencias se registran y se archivan, pero sin la clave correspondiente son cadenas de sonido.
Y no se sabe desde cuándo emite exactamente. Se citan fechas de arranque distintas según la fuente, y la de los años ochenta es la más repetida, pero no hay un documento que la fije.
Conviene además desactivar una idea muy difundida: la de que un mensaje de voz anuncia algo. No existe ninguna correlación demostrada entre las transmisiones del Zumbador y acontecimientos posteriores. Esa lectura se construye siempre hacia atrás, buscando qué pasó después de un mensaje que ya se escuchó.
¿UVB-76 es real?
La emisión está registrada y su actividad puede seguirse en los archivos de radioescuchas. Quien disponga de un receptor adecuado también puede intentar sintonizar 4625 kHz en USB; la recepción no está garantizada desde cualquier lugar o momento.
Lo que no es real es la mitología que se le ha añadido. No hay constancia de que sea un sistema de disparo automático, ni de que su silencio signifique nada, ni de que las voces avisen de nada.
Lo que queda, cuando se le quita todo eso, sigue siendo bastante extraño. Alguien mantiene una frecuencia ocupada con un tono, década tras década, la traslada físicamente cuando hace falta y no explica por qué. La onda corta funciona así: lo importante no siempre es lo que se dice. A veces es que el canal siga abierto.
Fuentes
- The Buzzer: frecuencia, estado e historial de actividadPrimaria · Priyom.org · consulta 2026
- Registros de voz anteriores a 2010Primaria · Priyom.org · registros de radioescuchas
- UVB-76Wikipedia en español · consulta 2026
Un Short del canal sobre esta historia.
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