Una voz pide ayuda desde el monte. En el río, alguien ha enredado las redes. La Patasola, la Madremonte y el Mohán ocupan paisajes distintos de la tradición colombiana; estas son algunas de sus versiones.
La cuadrilla oye una voz entre los árboles. Alguien pide ayuda y uno de los hombres se aparta para buscarlo. En la leyenda de la Patasola, ese paso basta para cambiar de historia.
Esta selección reúne figuras del monte y del río. No resume todo el folclore colombiano: sigue un miedo que comparten varios de estos relatos, el momento en que alguien se queda sin compañía.
La Patasola
En una de sus formas más conocidas, es una mujer con una sola pierna que llama desde la espesura con voz de auxilio, y que se mueve a saltos más rápido de lo que un hombre puede correr.
En esta versión engaña por el oído: una voz de auxilio desde la espesura hace que alguien se separe del grupo.
La Madremonte
Es la figura más interesante del conjunto, porque no es exactamente una amenaza: es una autoridad.
Se la describe como una mujer enorme cubierta de musgo, hojas y ramas, con ojos que brillan, que habita en las cabeceras de los ríos y en el monte espeso. Y no ataca al azar: castiga a quien daña el monte. Al que tala sin necesidad, al que ensucia las aguas, al que invade tierra ajena, al que caza más de lo que come.
Cuando se enfada, la tradición dice que provoca tormentas y crecidas de los ríos.
Su autoridad sobre el paisaje aparece también en el material de Lenguaje de Escuela Nueva del Ministerio de Educación, que recoge variantes bajo los nombres Madremonte y Marimonda.
El Mohán
Vive en los ríos, sobre todo en el Magdalena. Se le describe peludo, de barba larga, fumador, aficionado al aguardiente y a la música.
Enreda las redes de los pescadores, hunde canoas, esconde herramientas. Y en el papel que más se le atribuye, seduce a las lavanderas y a las muchachas que bajan al río, y a veces se las lleva.
Es la advertencia del agua: no bajes sola al río, no te confíes con la corriente, no pesques de noche.
El Sombrerón
También se cuenta en Colombia, con variantes respecto de la versión guatemalteca. Un hombre pequeño de sombrero enorme que sigue a los caminantes nocturnos, a veces con dos perros negros.
La Llorona
Está en Colombia igual que en el resto del continente, con la misma estructura y detalles locales.
¿Qué hay de real en estas leyendas?
Son relatos de tradición oral, con variantes regionales. Los materiales del Ministerio de Educación citados al final recogen a la Madremonte y al Mohán; documentar esas versiones no acredita la aparición de las criaturas.
Una conexión narrativa recorre esta selección: alejarse de los demás cambia el significado de lo que se oye. En las leyendas argentinas puede ser una luz en el campo. Aquí basta una voz al otro lado de los árboles. La cuadrilla sigue avanzando, y el que se detuvo ya no oye sus pasos.
Fuentes
- Lenguaje 3, cartilla 3: Madremonte o Marimonda, p. 69Ministerio de Educación Nacional de Colombia · Escuela Nueva
- Yo conocí al Mohán, p. 9Ministerio de Educación Nacional de Colombia · Retos para gigantes · Grado 3, semana 13
Si ahora prefieres escuchar, elige otra historia del canal.
Encontrar mi próxima narración →