Se oye antes de verse: un llanto de mujer cerca del agua. En esta versión, la Llorona busca a los hijos que ella misma ahogó. El caminante la escucha alejarse y recuerda demasiado tarde lo que le advirtieron.
La Llorona circula por distintos lugares de Hispanoamérica y el sur de Estados Unidos. El llanto y los hijos perdidos reaparecen en muchas versiones; su historia no es idéntica en todas ellas.
Qué cuenta la leyenda
Una mujer joven se enamora de un hombre de posición superior a la suya. Tienen hijos. Él la abandona —por otra mujer, por su familia, por conveniencia— y ella, en un arrebato de dolor o de venganza, ahoga a los niños en el río.
Cuando comprende lo que ha hecho, se quita la vida. Y no se le permite descansar: queda condenada a recorrer las orillas buscando a sus hijos, llorando, para siempre.
Se la describe vestida de blanco, con el pelo largo y suelto, y muchas versiones insisten en que no tiene rostro o en que el rostro no se puede recordar después.
La regla del sonido
Aquí aparece un detalle que la conecta con otras leyendas del continente y que es la parte más inquietante de todas.
El llanto suena lejos cuando está cerca, y suena cerca cuando está lejos.
La regla aparece también en el Silbón. Es una semejanza entre leyendas: no una ley acústica ni una forma fiable de medir distancias. Dentro del cuento, vuelve inútil el instinto de tranquilizarse cuando el llanto parece lejano.
No es la misma en todas partes
En versiones mexicanas aparece junto a canales y acequias, con el grito «¡Ay, mis hijos!». En relatos centroamericanos también se cuenta que el llanto parece lejano cuando ella está cerca. Ese motivo no es exclusivo de un país.
Otras versiones cambian el lugar del encuentro o la historia de los hijos. Comparte motivos con figuras como la Sayona, pero la semejanza no las convierte en un único personaje.
La cosa más antigua que se ha dicho de ella
Se ha relacionado a la Llorona con una voz descrita en un texto del siglo XVI. La semejanza permite comparar los motivos, pero no demuestra una filiación directa.
En el libro XII del Códice Florentino, recopilado por Bernardino de Sahagún en el siglo XVI a partir de informantes indígenas, se enumeran los presagios que anunciaron la caída de Tenochtitlan. Uno de ellos es una voz de mujer que se oía de noche por la ciudad, llorando y gritando que sus hijos tenían que marcharse, que adónde los iba a llevar.
Eso está escrito hace casi quinientos años, y describe a alguien que llora de noche por unos hijos que va a perder.
No es la mujer que los mató. Es la mujer a la que se los van a quitar.
La semejanza con la leyenda posterior está en el llanto por los hijos. El pasaje no cuenta el infanticidio de la versión anterior. Conviene conservar esa diferencia en vez de reconstruir un origen único que estas fuentes no permiten establecer.
¿La Llorona existe?
La Llorona es una figura del folclore. Los textos y las versiones orales documentan su historia cultural, no la aparición de una mujer sobrenatural. Su nombre también está en canciones y películas, que reelaboran el personaje.
La versión del río termina dejando un sonido, no una explicación. El caminante cree que el llanto se ha alejado. Recuerda entonces la regla que le contaron y deja de andar.
Si quieres seguir esa familia de figuras, están la Sayona venezolana y el nahual.
Fuentes
- Códice Florentino, libro XII: los presagios anteriores a la conquistaPrimaria · Bernardino de Sahagún, siglo XVI · citada a través de otra fuente
- La LloronaWikipedia en español · consulta 2026
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