Sin preámbulo
Cuéntame una historia de terror
El departamento de arriba llevaba meses vacío. Una noche empezó a oír pasos: doce hasta la ventana, doce de vuelta.
El inquilino de arriba
El piso de arriba llevaba vacío desde que me mudé. Lo sabía porque el buzón estaba precintado y porque la administradora me lo dijo al firmar: herencia con litigio, nadie puede entrar hasta que lo resuelvan.
Los primeros meses no oí nada.
En enero empezaron los pasos. Siempre entre las dos y las tres de la madrugada, siempre el mismo recorrido: del fondo del pasillo hasta la ventana que da a la calle, y vuelta. Doce pasos de ida, doce de vuelta.
Los conté durante tres semanas por si me equivocaba. Doce y doce, cada noche.
Llamé a la administradora. Me dijo que era imposible, que ella tenía la única llave y que el precinto seguía puesto. Se lo pedí por escrito y me lo mandó: fotografía del precinto, con fecha de esa misma mañana. Intacto.
Le pregunté si el piso tenía otra entrada. Me dijo que no.
Le pregunté entonces por el litigio, por curiosidad. Me contó que el propietario murió allí dentro y que tardaron once días en encontrarlo, porque nadie preguntó por él. Los vecinos de entonces se quejaron del olor.
Le dije que qué raro que nadie lo oyera moverse esos días.
Me dijo que sí lo oyeron. Que hubo dos quejas por ruido de pasos por la noche. Y que por eso la policía tardó tanto en dar el aviso como fallecimiento: porque los vecinos insistían en que arriba había alguien vivo.
Colgué. Miré el techo.
Y conté doce pasos hasta la ventana.
Si quieres más
Ese es el formato corto. Si te ha funcionado, hay más de lo mismo:
Diez historias para contar en voz alta — de menos de un minuto cada una, con la instrucción de cómo contarlas. Están hechas para decir, no para leer.
Relatos cortos — más largos que el de arriba y seleccionados por su extensión: hasta 1100 palabras.
Y si prefieres que sea verdad
El archivo tiene también casos que ocurrieron de verdad, con fuentes identificadas y enlaces cuando están disponibles.
Hinterkaifeck, por ejemplo: seis personas muertas en una granja de Baviera en 1922, y alguien atendió el ganado después de las muertes. Nadie ha sido condenado nunca.
Esos no se cierran cuando terminas de leerlos. Hinterkaifeck está narrado entero, con los informes del fiscal enlazados.