El 31 de marzo de 1922 mueren a golpes seis personas en una granja aislada del sur de Alemania. Nadie ha sido condenado nunca. Y lo que convierte a Hinterkaifeck en el caso sin resolver más citado de Baviera no es cómo murieron, sino lo que ocurrió en la granja los cuatro días siguientes.
La granja está a poco más de un kilómetro del pueblo de Kaifeck, sobre una loma, rodeada de bosque. No tiene nombre propio de pueblo: Hinterkaifeck significa, literalmente, «detrás de Kaifeck». Es un caserío aislado, y esa soledad es la primera pieza del caso.
Allí viven seis personas. Andreas Gruber, de sesenta y tantos, y su mujer Cäzilie. Su hija Viktoria Gabriel, viuda. Los dos hijos de Viktoria: Cäzilia, de siete años, y Josef, de dos. Y desde esa misma tarde, una criada nueva, Maria Baumgartner.
Los avisos
En las semanas previas ocurren cosas que Andreas Gruber cuenta a sus vecinos y que nunca denuncia.
Encuentra huellas en la nieve. Huellas que llegan a la granja desde el bosque, y ninguna que salga. Oye pasos en el desván. Aparece en la casa un periódico que nadie de la familia ha comprado. Se pierde un juego de llaves de la vivienda.
Ninguno de esos detalles, por sí solo, obliga a nada. Un juego de llaves se traspapela. Un periódico lo trae cualquiera. Unas huellas en la nieve pueden ser de un caminante que dio la vuelta.
Lo que llama la atención es el conjunto, y sobre todo la reacción: Gruber los cuenta, los comenta con los vecinos, y no llama a nadie. En la Baviera rural de 1922, la autoridad más cercana está a un buen rato de camino y la costumbre es resolver las cosas en casa.
Hay un detalle previo que se cita menos y que encaja en el mismo cuadro. La criada anterior se había marchado meses antes diciendo que en aquella casa se oían ruidos. La nueva, Maria Baumgartner, llega el 31 de marzo por la tarde. Muere esa misma noche, apenas unas horas después de deshacer la maleta.
Qué ocurrió
Los cuerpos aparecen el 4 de abril, cuando unos vecinos suben a la granja extrañados de no ver a nadie desde hace días.
Cuatro de las víctimas están en el pajar, apiladas y cubiertas con heno y una puerta. Las otras dos, dentro de la vivienda: el niño pequeño y la criada. Según la reconstrucción forense de la época, el arma fue una herramienta agrícola de las que había en la propia granja, lo que descarta que quien lo hizo llegara preparado con un arma propia.
Pero el detalle que sostiene el caso un siglo después no está en el crimen. Está en el intervalo.
Entre la noche del 31 de marzo y el hallazgo del 4 de abril pasan cuatro días. Y durante esos cuatro días la granja sigue funcionando. Los vecinos ven humo saliendo de la chimenea. El ganado está alimentado. En la cocina alguien ha comido.
Alguien se quedó.
Qué dice el expediente
La instrucción arranca deprisa, y a diferencia de otros casos reales de este archivo, aquí el papel llega antes que la leyenda. El 10 de abril de 1922, apenas seis días después del hallazgo, el fiscal Ferdinand Renner firma un informe dirigido a la Fiscalía Superior de Augsburgo. El original se atribuye al Staatsarchiv Augsburg.
Ese documento es importante por lo que dice y por lo que no dice. Califica el caso como sechsfache Raubmord —séxtuple asesinato con robo— y maneja el robo como hipótesis de partida.
Como hipótesis, no como conclusión probada. Y es una hipótesis que se fue debilitando: en la casa quedó dinero. Un ladrón que mata a seis personas y no se lleva lo que hay encima de la mesa está haciendo otra cosa.
Las edades que figuran en ese informe temprano son aproximadas y no coinciden del todo con las fichas posteriores, algo habitual en la documentación de las primeras horas.
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| Semanas previas | Gruber cuenta lo de las huellas, los pasos del desván y las llaves |
| 31 de marzo de 1922 | Llega la criada Maria Baumgartner. Esa noche mueren las seis personas |
| 1 al 3 de abril | Los vecinos ven humo en la chimenea; el ganado aparecerá alimentado |
| 4 de abril | Se encuentran los cuerpos |
| 10 de abril | Informe del fiscal Ferdinand Renner a Augsburgo |
| 1923 | La granja es demolida |
| 1941 | Una mujer acusa a dos hermanos ante un sacerdote |
| 2 de mayo de 1952 | Informe de la Landpolizei sobre esa acusación |
Treinta años de sospechosos
Lo que convierte a Hinterkaifeck en un caso de manual no es que no hubiera sospechosos. Es que hubo muchos, durante décadas, y ninguno alcanzó nunca el umbral de prueba.
La investigación volvió una y otra vez sobre nombres del entorno: Lorenz Schlittenbauer, un vecino con relación previa con la familia y que estuvo entre quienes encontraron los cuerpos; Karl Gabriel, el marido de Viktoria, dado por muerto en el frente en 1914 y sobre cuya muerte se especuló durante años; Joseph Bärtl.
El expediente mejor conservado de esa larga cola es el de 1952. El 2 de mayo de ese año, la Landpolizei de Baviera firma un informe —atribuido al Staatsarchiv Augsburg con la referencia 1 Js 244/51— sobre la sospecha contra dos hermanos, Anton y Adolf Gump.
El documento contiene la lista nominal y las edades de las seis víctimas, la descripción del caserío ya demolido, y el origen de la acusación: una hermana de los Gump se lo había contado a un sacerdote en 1941.
Léase despacio lo que eso significa. Es una acusación de oídas, transmitida diecinueve años después del crimen, e investigada formalmente once años más tarde todavía. Para entonces Adolf ya había muerto.
Anton llegó a ser considerado sospechoso. No se llegó a nada.
Qué no se sabe
Casi todo lo que importa.
No se sabe quién fue. No se sabe por qué. No se sabe si quien mató fue la misma persona que se quedó en la granja después, aunque es lo que casi todo el mundo asume.
Y hay una cosa que se repite como dato y que no consta con la firmeza con que se cuenta: las huellas de la nieve. Lo que hay es lo que Gruber contó de viva voz a sus vecinos en las semanas previas, recogido después. No es un hallazgo levantado por un instructor sobre el terreno.
El caso está formalmente cerrado sin autor identificado. Se dice que pasaron por él más de un centenar de investigadores a lo largo del siglo.
¿El caso Hinterkaifeck es real?
Sí, y conviene subrayarlo porque circula en los mismos foros que las creepypastas.
Hinterkaifeck no es una leyenda: es un séxtuple homicidio con instrucción judicial, informe del fiscal de 1922, expedientes policiales posteriores y una reapertura documentada en 1952. La granja existió y fue demolida en 1923; hoy hay un monumento en el emplazamiento.
Lo que sí conviene separar es el caso de su literatura. En un siglo se le han añadido detalles que no aparecen en ningún documento de la época y que se repiten como si fueran parte del expediente: diálogos, precisiones sobre el orden de las muertes, escenas dentro de la casa que nadie presenció.
Es el mismo mecanismo que se ve en el Expediente Vallecas, donde el inspector que firmó el atestado contó la misma noche de dos formas distintas con diez años de diferencia. El documento no cambia. El relato sí.
Lo que queda, cuando se le quita todo lo añadido, sigue siendo lo bastante extraño: seis personas muertas en una granja aislada, un asesino que se quedó cuatro días alimentando al ganado, y cien años sin nombre.
Fuentes
- Informe del fiscal Ferdinand Renner sobre HinterkaifeckPrimaria · Fiscalía de Baviera · 10 de abril de 1922
- Informe de la Landpolizei sobre Anton y Adolf GumpPrimaria · Landpolizei de Baviera · 1952
El relato completo, narrado.
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