Una mujer oye cómo alguien, en el piso vacío de arriba, aparta una silla un segundo antes que ella. Es la primera de veintiocho historias que se escuchan frente a la llama de un candil, durante tres horas, sin cambiar de voz.
Recopilatorio de ficción. Veintiséis relatos originales y dos adaptaciones libres de leyendas tradicionales. Ninguno se presenta como testimonio ni como suceso documentado.
El vídeo empieza con una petición: mirar la llama de un candil y anotar lo primero que se ve en ella. Al final, después de tres horas, se vuelve a pedir lo mismo. Entre medias hay veintiocho historias de unos seis minutos cada una: casas que dejan de ser refugio, caminos que se repiten, voces familiares que llegan desde donde no deberían.
Dos de ellas parten de leyendas latinoamericanas que tienen ficha propia en el archivo: el Cadejo y la Luz Mala. Son adaptaciones libres, no la versión tradicional.
Primera historia: El piso de arriba
Estaba tumbada cuando oí que alguien, encima de mi dormitorio, apartaba una silla para levantarse. Yo todavía no había movido la mía. La tenía junto a la cama para apoyar el pie después de una operación. Pensé que el vecino había vuelto. Luego recordé que el piso de arriba llevaba vacío desde que llegué al edificio.
Me incorporé despacio. Sobre el techo hubo dos pisadas y el roce de algo arrastrándose. Hice exactamente esos movimientos al bajar el pie, apoyar el bastón y acercar la silla. No me preocupó la coincidencia hasta que una cuchara golpeó una taza arriba, unos segundos antes de que yo alcanzara la mía.
La cuchara sonó otra vez. A la tercera, mi mano derecha se levantó sin que yo lo decidiera. No fue un movimiento brusco. Fue peor: obedeció con la suavidad de un gesto habitual. Me sujeté la muñeca con la otra mano y el ruido del techo se detuvo.
Aparté la silla de una patada con el pie sano. Arriba no sonó nada. Me quedé mirando su posición nueva, ridícula, en medio del dormitorio, hasta que oí una silla deslizándose a ese mismo lugar. Esta vez el ruido había llegado después. No me anunciaban lo que iba a hacer. Algo estaba intentando colocarse encima de mí.
Encendí la lámpara. Mi sombra, en la pared, se enderezó antes que yo. Cuando bajé la luz hacia el suelo, la sombra bajó también, con el pie pegado al mío. No era una segunda figura. Era mi propia sombra, ajustándose a la postura que los ruidos de arriba le pedían.
Llamé a mi amiga Irene, que tenía copia de mis llaves, y le pedí que viniera. Arriba sonaron cinco pasos hacia la puerta; al quinto, mi rodilla empezó a estirarse sola. El dolor del vendaje me permitió frenarla. Cambié de ruta y crucé por el otro lado de la cama, apoyándome en la cómoda. Arriba hubo un golpe, como un mueble volcado, y la sombra se quedó de pie en la pared, mirando hacia la puerta, sin tocarme los pies.
Lo entendí en la cocina, con la linterna que guardo para los apagones. Cada vez que cambiaba la luz de sitio, lo de arriba tenía que buscarme otra vez. Dejé la linterna girando sobre la mesa y avancé agarrándome a los muebles mientras el haz barría el techo. Las pisadas se volvieron atropelladas. Cuando Irene abrió la puerta, la luz de su teléfono cruzó la mía y me hizo dos sombras. Arriba sonó un golpe seco y pude soltar el pestillo, que había empezado a girar bajo mi mano.
Salí arrastrándome. Desde el rellano miramos la cocina: no había nadie, pero en la pared junto a la puerta una de mis sombras seguía de pie.
Al día siguiente, la conserje cortó la electricidad y subió con nosotras al piso de arriba. El suelo estaba marcado por recorridos en el polvo que terminaban todos encima de mi dormitorio. No había silla, ni taza, ni muebles. Me fui a vivir con Irene. La lámpara se quedó allí, desenchufada, en una caja. Según la conserje, la bombilla se aflojó sola durante la noche. Nadie quiso volver a enroscarla.
Índice de las 28 historias
Con el minuto en que empieza cada una en la versión narrada:
- 0:00:58 · El piso de arriba. Alguien en un piso vacío repite los movimientos de una mujer convaleciente un segundo antes que ella.
- 0:07:14 · El tramo de regreso. Una técnica de mantenimiento cruza el mismo puente y la misma gasolinera en un orden que no existe.
- 0:13:43 · La llave entregada. Un portero suplente descubre que su llave abre y cierra puertas que no son las del portal.
- 0:20:02 · El camino del Cadejo. Adaptación libre: unos pasos que no dejan huella en el barro acompañan a un hombre que lleva una pieza para el generador de su hermana.
- 0:26:42 · El nombre reservado. Una tarjeta con su nombre y la fotografía de otro hombre le abre a Raúl un despacho que no es suyo.
- 0:33:07 · El agua del depósito. El depósito está vacío, pero alguien golpea desde debajo del fondo.
- 0:39:57 · La casa que se vacía. Cada mañana desaparece algo y el dormitorio de la casa alquilada es un poco más grande.
- 0:46:29 · El cuaderno de los otros días. Una restauradora encuentra, con su letra y fecha del día siguiente, la orden de no entregar una caja.
- 0:52:53 · El embarcadero. Una señal de auxilio llega desde una orilla que no figura en el mapa del embalse.
- 0:59:13 · El favor devuelto. Una intérprete descubre que lo que traduce se cumple con su propio cuerpo.
- 1:06:28 · El retrato incompleto. Un fotógrafo revisa la reunión familiar y su tía no aparece en ningún original.
- 1:12:43 · La luz mala. Adaptación libre: una mujer camina hacia una luz que debería ser la casa de su hermano y vuelve a pasar junto al mismo molino.
- 1:19:17 · El refugio de montaña. En una noche de tormenta, la habitación cerrada del refugio tiene la estufa encendida.
- 1:25:52 · La llamada pendiente. Una central de averías recibe avisos que provocan la avería mientras se atienden.
- 1:31:57 · El último turno. El sistema de la nave dice que la trabajadora que acaba de terminar la reparación no existe.
- 1:38:26 · Las manos del oficio. Un luthier encuentra en su banco una pieza que no recuerda haber construido.
- 1:45:14 · La voz de la hermana. El teléfono suena con la voz de una hermana que está en la misma cocina, cortando verduras.
- 1:51:36 · La sombra del huerto. Una sombra sigue creciendo sobre el huerto con los focos apagados.
- 1:57:52 · La mesa puesta. Una cocinera vuelve a casa y encuentra siete platos de sopa y siete cucharas moviéndose.
- 2:04:19 · El olor del verano. Un perfumista reconoce en una escalera de invierno el olor exacto de un patio de su juventud.
- 2:11:01 · La fiesta al otro lado. Un violinista se equivoca de casa y los invitados empiezan a bailar en cuanto lo dice.
- 2:17:09 · El ascensor de servicio. Un ascensor con dos puertas deja a una mujer al otro lado de un almacén.
- 2:23:12 · La firma del huésped. Una recepcionista nocturna reconoce su propia letra en las firmas de huéspedes distintos.
- 2:29:12 · El huésped de la estación. Un viajero pide billete hacia una estación que no pertenece a la línea.
- 2:35:23 · La boca del saladar. La tierra de un saladar se cierra sobre la pata de un trípode como una boca.
- 2:42:31 · El aplauso guardado. El aplauso sigue en un teatro vacío, butaca por butaca.
- 2:50:15 · El intervalo. El agua del grifo queda suspendida en el aire y el marido de Paula no responde.
- 2:57:25 · La orilla sumergida. Al vaciar una piscina municipal, a doscientos kilómetros de la costa, aparece el mar en el fondo.
La versión narrada usa una sola voz grave, cuerdas, piano suave, lluvia y algún trueno. Es una selección pensada para mantener la atención, no para dormirse: si buscas eso, la de noches de lluvia tiene pausas largas y la pantalla en negro.
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