Un silbido llega desde la selva. Después, una voz conocida te pide que la sigas; solo sus pies no encajan. Estas leyendas peruanas recorren figuras amazónicas y andinas, con versiones que cambian entre comunidades.
Oír a alguien conocido no siempre tranquiliza en estas historias. Puede ser el comienzo del engaño: reconoces la voz, sales del sendero y tardas demasiado en mirar a quien te llama.
El Tunche y el Chullachaqui pertenecen a tradiciones amazónicas; la Jarjacha, el Muki y el Pishtaco llevan a otros paisajes y relatos andinos. Es una selección, no una frontera cerrada entre dos mundos.
El Tunche — el silbido de la selva
En esta versión amazónica, no se describe: se oye. Un silbido en la espesura, de noche, que se acerca poco a poco.
Y hay una instrucción exacta, que aparece en versiones del relato: si lo silbas de vuelta, viene.
Quien responde al silbido, según la tradición, es al que le pasa algo: enloquece, se pierde o no vuelve. Quien lo oye y sigue andando sin abrir la boca, llega a casa.
El que silba primero está probando si contestas.
Es la misma arquitectura que el Silbón en los llanos venezolanos, una semejanza entre relatos donde responder al sonido convierte al caminante en parte de la historia.
El Chullachaqui — el que tiene la cara de tu amigo
También amazónico, y probablemente el más inquietante del conjunto.
Es un ser que toma la forma de alguien que conoces —un familiar, un compañero de trabajo— y te llama para que lo sigas monte adentro. Quien lo sigue no encuentra el camino de vuelta.
Se le puede reconocer por un solo detalle: tiene un pie distinto del otro, deforme o vuelto del revés. De ahí el nombre, que en quechua apunta justo a eso.
O sea que la defensa consiste en mirarle los pies a alguien que se comporta con normalidad. Es una de las pocas leyendas del continente donde la prueba para saber si estás en peligro es humillante de hacer.
La Jarjacha — la sierra y el parentesco
En Ayacucho, Apurímac y Huancavelica se cuenta que quien comete incesto se transforma de noche en una criatura con forma de llama o alpaca de dos cabezas, que recorre los cerros emitiendo un sonido que le da el nombre: jar-jar-jar.
Aquí el terror no es un monstruo del monte. Es que el monstruo es alguien del pueblo, y de día vuelve a su casa y a su familia, y todos saben quién puede ser.
Como motivo narrativo, la transformación hace sospechar de alguien cercano. También aparece la duda sobre la identidad de un vecino en algunas versiones del nahual mexicano; eso no vuelve equivalentes ambas tradiciones.
El Muki — el que golpea en la mina
Un ser pequeño que habita en los socavones. Se le oye picar en la roca al otro lado de la pared.
Puede señalar la veta buena a quien le cae bien, y puede provocar un derrumbe a quien le falta al respeto. Los mineros le dejaban coca y aguardiente.
Es folclore de oficio, como algunos relatos colombianos: nace en el sitio donde se trabaja y regula cómo hay que comportarse allí.
El Pishtaco — el miedo al forastero
En las versiones andinas del Pishtaco, un forastero ataca a sus víctimas para extraerles la grasa. Los relatos cambian al decir para qué la quiere y dónde acaba. La figura une una amenaza sobre el cuerpo con la sospecha de que alguien de fuera se beneficia de ella.
La relación entre este mito y la violencia ha sido objeto de investigación: el volumen Pishtacos. De verdugos a sacaojos, editado por Juan Ansión en 1989, reúne trabajos sobre ese cruce. Su ficha en CHIRAPAQ identifica autores y capítulos. La ficha no permite atribuir aquí ataques concretos ni dar por probada cada historia asociada al mito.
¿Son reales?
Estas figuras pertenecen al folclore. Las recopilaciones registran versiones, no pruebas de seres sobrenaturales. El catálogo de la Casa de la Literatura Peruana permite localizar una antología con estos nombres; Canal Ipe presenta algunas figuras de la selva.
El Chullachaqui deja una imagen especialmente difícil de quitarse: alguien que te conoce sigue esperando a que avances. Te llama otra vez por tu nombre. Todavía no le has mirado los pies.
Fuentes
- Los mitos de la selva peruana que sorprenden al mundoCanal Ipe · Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú
- Pishtacos. De verdugos a sacaojos — ficha bibliográficaJuan Ansión, editor · Tarea, 1989 · catálogo CHIRAPAQ
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