LA MÁSCARA
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Miniatura de «Las Máscaras de Plomo: el misterio de Morro do Vintém»

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Expediente · Niterói, Brasil · 1966

El caso de las máscaras de plomo: Morro do Vintém, 1966


Naturaleza
CASO REAL SIN RESOLVER
Fuentes
2 primarias
Narrado
26 min
Publicado
8 de septiembre de 2026

En agosto de 1966 aparecieron en un cerro de Niterói, Brasil, dos hombres con traje, impermeable y unas toscas máscaras de plomo junto a los ojos. En un bolsillo había una nota: a las 18:30, ingerir cápsulas; después, esperar la señal. Nunca se determinó de qué murieron.

El caso de las máscaras de plomo (caso das máscaras de chumbo) es la muerte de dos técnicos en electrónica brasileños, Manoel Pereira da Cruz y Miguel José Viana, en el Morro do Vintém, una colina de Niterói, frente a Río de Janeiro, en agosto de 1966. Junto a ellos había dos máscaras de plomo recortadas a mano y una nota con instrucciones horarias. La causa de la muerte nunca se determinó.

Alrededor de esos pocos hechos se han acumulado sesenta años de teorías: ovnis, una secta espiritista, un envenenamiento, un robo. Esta página separa lo que publicó la prensa de la época de lo que se añadió después.

Quiénes eran

Manoel, de 32 años, y Miguel, de 34, vivían en Campos dos Goytacazes, unos 200 kilómetros al noreste de Río, y se dedicaban a reparar radios y televisores. El 17 de agosto de 1966 salieron de casa diciendo que iban a comprar material para el taller. Las cifras que se publicaron sobre el dinero que llevaban varían mucho, desde unos dos millones de cruzeiros hasta el doble. La mayor parte nunca apareció.

No fueron a São Paulo. Tomaron un autobús a Niterói, al otro lado de la bahía de Río, y llegaron a primera hora de la tarde.

La última tarde

En Niterói compraron dos impermeables; los recibos aparecieron después en sus bolsillos. En un bar compraron una botella de agua y pidieron el resguardo del depósito del envase. La persona que los atendió declaró que Miguel estaba muy nervioso y miraba el reloj una y otra vez. Es el último testimonio fiable de ellos con vida.

Esa tarde llovía. Después, los dos subieron al Morro do Vintém, un cerro de matorral cerrado sin caminos claros.

El hallazgo

El relato popular dice que los encontró un chico que volaba una cometa. La recopilación de la prensa de la época matiza esa versión: un muchacho vio a dos hombres tumbados en la colina el 18 de agosto, y otro joven avisó a la policía el día 20. Policías, bomberos y periodistas no alcanzaron el claro hasta la mañana del 21.

Los cuerpos estaban uno junto al otro, en parte cubiertos por la hierba, con traje e impermeable. No había signos de pelea ni heridas visibles. Cerca había una botella de agua vacía y un paquete con dos toallas. Las máscaras eran láminas finas de plomo recortadas, al parecer con tijeras de hojalatero, con una forma parecida a la de unas gafas sin patillas.

En un cuaderno, entre números de piezas electrónicas, había una nota manuscrita:

«16:30 estar no local determinado. 18:30 ingerir cápsulas, após efeito proteger metais aguardar sinal máscara.»

Es decir: estar en el lugar acordado a las cuatro y media; tomar cápsulas a las seis y media; tras el efecto, proteger los metales y esperar la señal de la máscara. No se encontró ninguna cápsula.

Una autopsia sin respuesta

El forense no halló traumatismos. El análisis toxicológico, que era la pregunta central, no se hizo a tiempo: el instituto médico legal estaba saturado y los órganos se descartaron antes de analizarlos. Una exhumación posterior, en 1967, encontró los restos demasiado alterados por el formol para un estudio fiable. Los análisis que se publicaron más adelante no resolvieron nada.

Sin toxicología, la causa de la muerte quedó oficialmente indeterminada.

Los espíritas científicos

La pista más sólida llegó de un amigo de ambos, Élcio Gomes. Según contó a la policía, Manoel y Miguel pertenecían a un pequeño grupo que se llamaba a sí mismo de «espíritas científicos» y buscaba contactar con otras inteligencias. La prensa de la época publicó además que los tres habían provocado meses antes una explosión durante un experimento en la playa de Atafona. En el taller de Campos aparecieron restos de plomo y libros sobre espiritismo.

El informe del investigador Idovam Ferreira concluyó que murieron buscando un estado de trance, envenenados por unas cápsulas de composición desconocida tomadas con el agua del bar. El fiscal rechazó esa conclusión en marzo de 1967 y se abrió una nueva investigación. Nadie fue condenado.

Lo que no está probado

La conclusión más prudente es también la más incómoda: dos hombres siguieron un horario escrito por alguien, tomaron algo y esperaron una señal con los ojos tapados. Qué tomaron y qué esperaban ver sigue sin saberse.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está el Morro do Vintém? En Niterói, en el estado de Río de Janeiro (Brasil), al otro lado de la bahía de Guanabara respecto a la ciudad de Río.

¿De qué murieron? No se sabe. No hubo análisis toxicológico a tiempo y la causa quedó indeterminada.

¿Qué decía la nota? Una secuencia horaria: estar en el lugar a las 16:30, tomar cápsulas a las 18:30 y, tras el efecto, proteger los metales y esperar la señal de la máscara.


Otro expediente con documentos y leyenda en el mismo lugar: la Zona del Silencio. Más en casos paranormales reales.

Fuentes

  1. O enigma das máscaras de chumboPrimaria · Revista Manchete, n.º 751 · 10 de septiembre de 1966 (transcripción en pmig96)
  2. O mistério das máscaras de chumboPrimaria · Revista O Cruzeiro · 12 de septiembre de 1966 (transcripción en pmig96)
  3. O caso das máscaras de chumbo: recopilación de prensa de 1966-1968pmig96 · mayo de 2026
  4. Skeptoid #398: Solving the Lead Masks of Vintem HillBrian Dunning, Skeptoid · 21 de enero de 2014
  5. Lead masks caseWikipedia en inglés · consulta 2026

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