LA MÁSCARA
DE LECTER
Archivo en emisión
Miniatura de «Chupacabras: la batida de 200 en Puerto Rico, 1995»

Abrir esta historia en YouTube ↗

Versión narrada · 58 min

Expediente · Puerto Rico · 1995

El chupacabras


Naturaleza
CASO REAL DOCUMENTADO
Fuentes
2 primarias
Narrado
58 min
Actualizado
5 de septiembre de 2026

No hay pruebas de una especie como el chupacabras. En Puerto Rico sí hubo animales muertos, testimonios, batidas y cobertura periodística en 1995. Esta página separa la criatura atribuida de ese fenómeno documentado.

El nombre «chupacabras» se difundió desde Puerto Rico en 1995 y pronto apareció en relatos de otros países.

Eso es excepcional. El Silbón o el nahual vienen de tradiciones de las que no se conoce el origen. Del chupacabras sabemos el mes, el lugar, el nombre de la primera testigo y quién le puso el nombre.

Cómo empezó

En marzo de 1995, en Puerto Rico, aparecen ocho ovejas muertas. Los dueños describen heridas pequeñas en el cuello y aseguran que los cuerpos están desangrados.

Es uno de los episodios tempranos que recogen las crónicas citadas. Todavía no hay una criatura identificada: hay animales muertos y atribuciones sobre la causa.

En agosto, en el municipio de Canóvanas, Madelyne Tolentino describió una figura bípeda, de ojos grandes y oscuros, con púas en la espalda. Su testimonio se convirtió en una de las imágenes más difundidas del fenómeno.

El nombre lo acuña poco después el locutor de radio Silverio Pérez. Y el nombre es lo que lo cambia todo, porque describe exactamente lo que se le atribuye: algo que chupa la sangre de las cabras.

A partir de ahí el fenómeno se dispara. En cuestión de meses aparecen relatos parecidos en México, la República Dominicana, Brasil, Chile y el sur de Estados Unidos, y la descripción de la criatura va mutando de un sitio a otro.

El pánico

Lo que ocurrió en Puerto Rico durante aquellos meses es la parte que casi nunca se cuenta, y es la única que está documentada de verdad.

Los avistamientos se multiplican. La prensa local lo cubre a diario y el asunto llega a las agencias internacionales: Associated Press y Los Angeles Times le dedican espacio. En algunos municipios se organizan batidas nocturnas: doscientos vecinos peinando el monte, buscando a un animal que nadie ha visto de cerca.

Hubo respuesta de las autoridades agrarias, hubo veterinarios examinando cadáveres y hubo miedo real en comunidades concretas.

Ese es el hecho. La criatura es leyenda; el pánico ocurrió, y por eso este artículo está clasificado como caso real documentado y no como folclore.

FechaHecho
Marzo de 1995Se notifican ocho ovejas muertas; sus dueños las describen como desangradas
Segunda semana de agosto de 1995Testimonio de Madelyne Tolentino en Canóvanas
Agosto-septiembre de 1995Silverio Pérez acuña el término «chupacabras»
Otoño de 1995Batidas vecinales; cobertura de agencias internacionales
1995-1996El fenómeno se extiende a México, Dominicana, Brasil, Chile y EE. UU.

Qué encontraron los veterinarios

Cuando se examinaron cadáveres concretos, las lesiones resultaron compatibles con depredadores conocidos.

Y el desangrado —que era el corazón de toda la historia— no se confirmaba. Un animal muerto al aire libre pierde sangre por gravedad y por los propios depredadores; para saber si está exangüe hace falta una necropsia, no una impresión. En los casos analizados no se sostuvo.

Ese detalle permite separar la impresión inicial de lo que pudo comprobarse en los animales examinados.

La hipótesis de Radford

La investigación más rigurosa publicada sobre el origen del caso es la de Benjamin Radford, que la desarrolló en Skeptical Inquirer y en un libro posterior.

Radford reconstruyó la cronología, localizó a la primera testigo y planteó una hipótesis incómoda: que la descripción de Tolentino se parece mucho a la criatura de una película de ciencia ficción estrenada aquel mismo año.

Conviene decir con precisión qué es eso. Es una hipótesis explicativa formulada por un investigador serio, no un hecho cerrado. Radford no demuestra que Tolentino copiara nada; señala un parecido y una coincidencia temporal.

Es exactamente el tipo de afirmación que este archivo etiqueta como tal en lugar de convertirla en la explicación oficial, que es lo que suele pasarle en cuanto se cita de segunda mano.

Qué animal es en realidad

Cada pocos años aparece una fotografía de un chupacabras. Cuando esos cadáveres han llegado a un laboratorio, el resultado ha sido siempre el mismo tipo de respuesta.

En la mayoría de los casos analizados se trata de cánidos con sarna sarcóptica avanzada: coyotes, perros o zorros que han perdido casi todo el pelo. La sarna les deja la piel gruesa, gris y arrugada, les hincha el hocico y les da un aspecto descarnado que no se parece a ningún animal conocido para quien no sabe qué está viendo.

Y hay un detalle que explica el resto de la descripción: un cánido enfermo y debilitado cambia de comportamiento. Se mueve mal, ataca presa fácil —animales de corral encerrados— y se acerca a las casas porque no puede cazar en el monte.

Es decir: el animal existe, las fotos existen y los ataques al ganado existen. Lo que no existe es una especie nueva.

Qué no se sabe

No hay forma de saber cuántos de los animales muertos de aquel año tuvieron una causa concreta, porque solo se examinó una parte.

Tampoco hay una respuesta cerrada sobre por qué el fenómeno prendió con esa velocidad justo entonces y justo ahí. Se han apuntado factores —la crisis económica, la desconfianza institucional, el peso de la radio local— pero ninguno está demostrado.

Y no se sabe por qué la criatura cambió tanto al cruzar fronteras. La descripción original de Canóvanas es bípeda y con púas; la que se popularizó en México y en Texas años después es cuadrúpeda, calva y con aspecto de perro. Son dos animales distintos con el mismo nombre.

¿El chupacabras es real?

Hay que separar dos preguntas que casi siempre se hacen juntas.

¿Existe la criatura? No hay ni un solo espécimen, ni resto, ni muestra genética. Los cadáveres analizados que recogen las fuentes de esta página resultaron ser mamíferos conocidos, con mucha frecuencia cánidos con sarna avanzada, que es lo que les da ese aspecto descarnado y sin pelo.

¿Ocurrió algo real en Puerto Rico en 1995? Sí. Hubo animales muertos, hubo una testigo con nombre, hubo un locutor que bautizó el fenómeno, hubo batidas y hubo cobertura internacional.

Y esa segunda parte es la que no se arregla con un análisis genético.

Las crónicas de Canóvanas describen vecinos que salieron a buscar a la criatura. Las pérdidas de ganado eran una preocupación real; eso no demuestra que las causara el animal de los testimonios.

La descripción siguió viajando. Al llegar a otro país, había perdido las púas y caminaba a cuatro patas. El nombre, en cambio, seguía siendo el mismo.

Fuentes

  1. Despachos de Associated Press sobre el pánico del chupacabrasPrimaria · Associated Press · 1995 · no digitalizada
  2. Cobertura de Los Angeles Times sobre los sucesos de Puerto RicoPrimaria · Los Angeles Times · 1995 · no digitalizada
  3. ChupacabrasWikipedia en español · consulta 2026
  4. Benjamin Radford, «Slaying the Vampire: Solving the Chupacabra Mystery»Skeptical Inquirer · 2011

Puedes seguir esta historia con la voz del canal.

▶ Escuchar la versión narrada · 58 min